Semana 4

Semana 4

Etnografía: La cultura desde adentro 



Es lunes y se vuelve a la rutina después de una breve desconexión del fin de semana. Iniciamos la clase de investigación social con la lectura de ciertas bitácoras que hablan de la diferencia de la investigación cualitativa y cuantitativa, tema que hemos venido trabajando.

La investigación en las ciencias sociales normalmente es cualitativa, pues analizar al ser humano y a sus actitudes no es algo predeterminado, es tan variante y subjetivo que aún sigue sin responder muchas preguntas. Pero es tan fascinante que al realizarlo nos permite conocer y conectar con personas de distintas culturas y con una forma diferente de ver y vivir la vida. Como es el caso de la etnografía, tema que discutimos hoy. Este tipo de investigación cualitativa se centra en entender una nueva cultura, que, según la lectura Una Introducción de los Métodos Cualitativos, cuando se creó este término, se basaba en las culturas primitivas o tribales. Aunque la etnografía no solo se trata de que el investigador se introduzca en una cultura extraña, también se puede introducir en grupos específicos, colectivos sociales o subculturas que vivan dentro de su contexto, pero en un escenario con costumbres diferentes.

El propósito de la etnografía es tratar de aprender y explicar la cultura y el modo de vida de la comunidad que se estudia. Al hacer esto, debemos tener cuidado en caer en el etnocentrismo, que quiere decir juzgar las costumbres del otro. Todos venimos con ciertos prejuicios y valores que la sociedad nos ha impuesto, pero, si queremos ser unos buenos etnógrafos, debemos despojarnos de todo juicio de valor y respetar otras costumbres, por más extrañas que sean. Un ejemplo que el profesor dijo para explicar cómo debemos evitar esta falencia fue una experiencia que tuvo en el año 2010, cuando fue a un pueblo de Santander, dónde la mayoría de habitantes eran campesinos. Decidió quedarse a dormir en la casa de una señora que de entrada le ofreció un plato típico del lugar: la pepitoria. Esta comida está compuesta por las vísceras y la sangre de un cabro, algo sin duda muy diferente a la cultura bogotana, y seguro un poco perturbador. Aun así, Cobos logró mantener su impresión en bajo perfil, no hizo ningún reclamo ni rechazó la comida, sino que por el contrario se la comió con respeto, sin hacer objeción o disgusto al respecto.


En nuestra sociedad actual, todos sabemos que nuestra manera de relacionarnos, de ver el mundo, va más allá de nuestro contexto físico. La tecnología nos ha permitido estar con una persona, interactuar, hablar con ella, sin ni siquiera estar en el mismo lugar, muchas veces incluso al estar lejos por miles de kilómetros. Las redes sociales nos han permitido crear diferentes entornos, distintos mundos, dónde les compartimos a los demás lo que hacemos, nuestros pensamientos, viajes, experiencias, sucesos, en fin, podemos compartir lo que se nos antoje.

Todas estas realidades alternas a la natural también han generado una cultura diferente, en dónde, igual que en el mundo real, existen grupos, colectividades o subculturas que se han formado en diferentes redes sociales. Ya sea por medio de hashtags, perfiles, páginas, etc., podemos crear una nueva cultura popular que trascienda el mundo real, muchas veces a partir de jugar con información que no es real.
Gracias a todos estos cambios, se creó una rama de la etnografía, la etnografía virtual. Este concepto consiste en un estudio descriptivo de una cultura popular que haya surgido detrás de la pantalla, es decir, una comunidad originada para relacionarse netamente solo a través del Internet. Hay que aclarar que el Internet es solo un medio por el cual se estudia dicha cultura, no el objeto de estudio, por lo tanto, el investigador no debe perder su objetivo. En el libro de Christine Hine, Etnografía Virtual, se afirma que este tipo de investigación es una actividad “intersticial” (espacio, distancia), “hilvanada” (que se relacionan y enlaza cosas entre sí para construir un todo homogéneo) entre otras actividades.

Además de esto, se debe aclarar que no se debe confundir con la netnografía, una clase de investigación para realizar análisis relacionados con Marketing digital y mercadeo. Es una investigación cuantitativa, que no se centra en el individuo como persona, como un mundo que se puede escudriñar, descubrir, sino como un miembro del mercado, se ve como una cifra más.

Este tema de la netnografía hizo que reflexionáramos acerca de la burbuja de filtros. Una herramienta creada con base en la inteligencia artificial que personaliza las recomendaciones de búsqueda. Esto hace que la persona que consume información en Internet siempre esté sumergida en su propio mundo, siempre viendo solo lo que le interesa. Este terminó fue creado por Google. Querían que los resultados de la búsqueda fueran más amplios y más personalizados, para ello, la compañía tuvo que ajustar su algoritmo mediante unos cambios que son explicados al inicio de ‘The Filter Bubble‘ (El filtro burbuja), un libro de Eli Pariser publicado en 2011 para explicar en qué consiste el término y difundir los posibles inconvenientes de que las identidades digitales reciban recomendaciones generadas mediante inteligencia artificial.

Todos estos inconvenientes siguen vigentes y ahora son más grandes que nunca. El que nos afecta más como sociedad es la polarización que ha surgido a partir de encerrarnos en nuestra propia opinión, sin aprender a ver y respetar la de los demás. Lo que hace el filtro burbuja se puede resumir en esta frase: “Un buen día te despiertas y te encuentras con que todo el mundo piensa como tú”. Al yo rodearme con gente que va a estar de acuerdo conmigo, y al tener herramientas con tanto alcance como las redes sociales, voy a decir mi opinión con más confianza, pero también con más crudeza y sin ningún filtro, sin tapujos.

Esto hace que se generen fenómenos como la posverdad, un término definido como un fenómeno en el que las opiniones sobre un hecho en particular, terminan importando más o teniendo más peso informativo, que el mismo hecho. Eso no solo nos perjudica como sociedad desinformada, sino que además nos volvemos personas que hablan antes de pensar en las consecuencias de nuestras palabras. Al ver que muchas otras personas están hablando de un tema, nosotros también queremos. Eso no está mal, lo malo es que escribimos o publicamos opiniones sin ni siquiera haber leído bien sobre el tema que se ha vuelto polémico.




Reflexionar acerca de estos términos como futuros comunicadores y periodistas que vamos hacer, nos hace reaccionar sobre la manera en la que estamos buscando información en el Internet, sobre la manera en la que utilizamos esta poderosa herramienta. Debemos andar por este mundo virtual con cuidado, pensar en nuestras palabras antes de publicarlas, pero sobretodo y lo más importante, aprender a salir de nuestra burbuja y escuchar opiniones diferentes a las nuestras. Ampliar el panorama de nuestros intereses nos hace mejores profesionales, mejores periodistas, pero ante todo, nos convierte en personas consientes del mundo en el que viven, personas que se preocupan por el bienestar de los demás, definitivamente nos hace mejores personas. 

Referencias: https://ssociologos.com/2014/06/25/etnografia-virtual-y-el-analisis-en-la-sociedad-digital/
https://www.bbva.com/es/que-es-el-filtro-burbuja/


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