Semana 2


Semana 2 

El amado y temido mundo de la red

Por: Laura Valentina Mercado 

Corro hacia el salón de clase porque sé que ya pasaron las 7 en punto. Entro rápidamente y me siento. Son las 7 y 10 de la mañana. Una compañera se encuentra leyendo en voz alta la bitácora de otra de nuestras compañeras. Se trata de un texto que detalla paso a paso lo sucedido en la anterior clase, pero desde la perspectiva y pensamientos de su escritora. Es la primera bitácora que leemos en voz alta y seguramente es algo un poco raro para ella, pues como dice el profesor: “que lean lo que escribimos es como vernos desnudos”, ya que escribir es contar los relatos que están en nuestra mente y que no solemos exteriorizar.

Después de haber terminado de leer este escrito, Cobos nos pregunta quién más se anima a que leamos su bitácora. Luego de un momento, uno de nuestros compañeros, Axel, se ofrece como voluntario para que leamos su relato. El profesor nos envía por correo a cada uno la bitácora seleccionada y, siguiente a esto, proyecta el escrito en la pantalla para que empecemos a leerlo. Un compañero empieza a leerlo en voz alta y todos lo escuchamos atentamente, sumergiéndonos en la historia que nos está relatando. La primera recomendación que el profesor le hace a Axel es que trate de evitar párrafos demasiado extensos y se acostumbre a separar más las ideas, pues es un poco agotador para el lector.

 Luego de más o menos unos diez minutos terminamos de leer la bitácora y el profesor nos informa sobre una opción en la plataforma de Word que nos permite ver cuales palabras se repiten. Cobos escribe en la pantalla una palabra que usamos muy comúnmente, y muchas veces, con demasiada frecuencia: el “que”.  Para la sorpresa de todos, el texto de nuestro compañero tiene más cantidad de “que” de lo que pensábamos. Cada uno, por indicación del profesor, abre el documento de su bitácora y busca la misma palabra. Noto que, al buscarla, muchas de las pantallas de mis compañeros se llenan de pequeños cuadros de un fuerte amarillo, al igual que la mía, que contaba con 59 “que”. Cobos nos dice con firmeza que poco a poco debemos ampliar nuestro vocabulario e ir reduciendo el uso de esta palabra.

Al terminar con la tarea de leer algunas de las bitácoras de nuestros compañeros, el profesor nos dijo la siguiente frase de Francisco Bacon: “La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso”, y es justamente todo lo que nos dice que quiere que logremos al escribir las bitácoras. También nos dijo que en este momento estábamos escribiendo, es decir, de manera literal, tal cual y exactamente como los hechos sucedieron. Nos enseñó que en la escritura y comprensión lectora hay varios niveles: Literal, inferencial, intertextual y ACP. La primera, como ya lo mencioné anteriormente, es escribir todo exacto y al pie de la letra; la segunda, se trata de interpretar o deducir algo a partir de cierta información; la tercera, se trata de relacionar varias informaciones totalmente diferentes y la cuarta, significa tener un enfoque analítico, crítico y propositivo. La idea que vayamos escribiendo más bitácoras, cada vez subamos nuestro nivel de interpretación y no tratemos de quedarnos en lo que literal sucede en la clase.

Para culminar todo el asunto de las bitácoras, Cobos nos indicó que debíamos abrir un blog en Blogger y allí publicar cada uno de nuestros escritos semanalmente.  El link de la bitácora publicada se lo compartíamos por Twitter a su cuenta: @profesabana, ya sea como tuits o por mensaje directo. Abrió su sesión en el video beam y nos mostró que las que él consideraba las mejores bitácoras, les daba retweet para compartirlo al resto de sus estudiantes. Además, nos recalcó la importancia de aprender a usar Twitter para nuestra profesión como comunicadores.

En el documental Los Secretos de Twitter, Andy García nos ilustra la cantidad de funcionalidades que nos ofrece esta red social. Además, enseña que para optimizar nuestro uso de Twitter existen aplicaciones como TweetDeck, hootsuite, Tweetdo, entre muchas otras. Estas nos sirven para hacer un seguimiento de nuestros tweets, hashtags, analizar nuestros followers, medir cuanta influencia tiene nuestra cuenta, tener una comunidad colaborativa de usuarios, etc.

 Aunque él hace ver la utilidad de esta herramienta para los negocios, es decir, para difundir publicidad y hacer conocer una empresa, cuando una persona le pregunta qué se puede hacer para ganar seguidores si se crea un perfil hoy, Andy responde: “Tú objetivo no debe ser ganar seguidores, tu objetivo es pasarte bien con lo que estás haciendo, hablar de lo que sabes, crear contenidos, interactuar con otras personas y, poco a poco, irlo consiguiendo”. Quiere decir que para empezar en Twitter se debe primero seguir personas que estén relacionados con lo que yo hago, que les interese mi información y a mí me interese la de ellos. Esta reflexión nos compete mucho como periodistas porque, al ser una herramienta profesional, empezar una cuenta nueva como periodista es todo un reto cuando los que llevan tiempo en la aplicación tienen miles de seguidores. Pero lo importante no es con cuántos seguidores comiences, sino ir paso a paso, generando contenido que despierte el interés de tu campo de influencia y, a su vez, siguiendo a usuarios que te puedan aportar algo.

En la segunda hora de clase, hablamos de las reglas básicas de educación que se deben tener en el mundo virtual, la netiqueta. Nos dijo de primeras una que es primordial, el saludar y despedirse. Nos ejemplificó esta regla con la firma del correo. Muchas veces, cuando tenemos que mandar trabajos, solo mandamos el documento y no escribimos nada más a parte del asunto. Pero el profesor nos enseñó que realmente es una falta de respeto y para eso existe la firma, ya que esta aparte le agrega un toque de formalidad, lo que generalmente se maneja en las relaciones que tenemos en el correo electrónico. Para llevar a cabo esta norma básica, abrió su correo y nos enseñó su firma. Luego de ello, nosotros creamos nuestras propias firmas.  

En los últimos minutos de la clase, seguimos nombrando algunas normas de la Netiqueta, como respetar la privacidad de los demás, comportarse con el otro como en la vida real, respetar el tiempo de los demás, ayudar a que las controversias se mantengan bajo control, entre muchas otras. Todas estas reglas son muy importantes ya que nos enfrentamos a un mundo virtual cada vez más peligroso, muchas veces más que el real. Podemos disfrutar de todos los beneficios de las redes sociales, pero siempre sin olvidar el respeto y la responsabilidad que conlleva volver nuestra vida más pública, nuestra información más asequible.  Así como se puede ver en el documental Las Víctimas del Facebook, todo lo que compartimos puede llegar a marcar nuestra vida, tanto positiva como negativamente. La información que se encuentra de nosotros en las redes sociales perdura en el tiempo, por eso siempre hay que asegurarse de publicar cosas que hablen bien de nosotros, ser cuidadosos y pensar: Si alguien ve esto el día de mañana ¿Qué pensaría de mí?  




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